Documento de la CIA N/1035-960 (Operaciones Psicológicas Clandestinas, 1 de Abril de 1967)

Re: Sobre las críticas al Informe Warren.

1. Lo que nos preocupa: Desde el día del asesinato del Presidente Kennedy, ha habido especulaciones sobre la responsabilidad de su muerte. Aunque durante un tiempo el informe de la Comisión Warren (aparecido en septiembre de 1964) contuvo estas críticas, varios escritores han tenido ya tiempo para examinar el informe y documentos publicados por la Comisión en busca de nuevos pretextos para cuestionar el resultado, y ha habido una nueva ola de libros y artículos criticando las conclusiones de la Comisión. En la mayoría de los casos los críticos han especulado sobre la existencia de algún tipo de conspiración, e incluso suele insinuar que la misma Comisión estaba implicada. Presumiblemente como resultado de los crecientes desafíos al informe Warren, una encuesta reciente ha indicado que el 46% del público estadounidense no creen que Oswald actuara solo, mientras que más de la mitad de esos encuestados creen que la comisión dejó varias preguntas sin resolver. Encuestas en el extranjero podrían, indudablemente, arrojar resultados similares o aún peores.

 

2. Estas tendencias de opinión son una preocupación para el Gobierno de EEUU, incluyendo a nuestra organización. Los miembros de la Comisión Warren fueron elegidos, naturalmente, por su integridad, experiencia e importancia. Representan a los dos partidos mayoritarios, y tanto ellos como su equipo provienen (intencionadamente) de diferentes partes de la nación. Dado el prestigio de los Comisionados, los esfuerzos en impugnar su sabiduría y rectitud tienden a crear dudas sobre todo el liderazgo de la sociedad estadounidense. Además, parece existir una tendencia creciente hacia insinuar que el mismísimo Presidente Johnson, una de las personas que podría decirse que se ha beneficiado, fue de algún modo responsable del asesinato. La insinuación de algo tan serio afecta no sólo al individuo preocupado, sino a la reputación del Gobierno al completo. Nuestra organización está directamente implicada: entre otros hechos, nosotros aportamos información a la investigación. Las teorías de la conspiración albergan frecuentemente sospechas hacia nuestra organización, por ejemplo alegando falsamente que Lee Harvey Oswald trabajó para nosotros. El objetivo de este informe es proporcionar material que contrarreste o desacredite estas afirmaciones en otros países. Información para la preparación se proporciona en una sección clasificada y en un número de documentos desclasificados adjuntos.

 

3. Acción: no recomendamos que la discusión sobre las preguntas del asesinato sea iniciada donde no esté teniendo ya lugar. Donde hay discusión activa, se requiere:

a. Discutir el problema de la publicidad con ----- y con contactos amigables de élite (especialmente políticos y editores), señalando que la comisión Warren realizó la investigación de forma exhaustiva, hasta donde era humanamente posible. Que los cargos de los críticos no se basa en fundamentos sólidos, y que ninguna especulación posterior sólo es dar más que decir a la oposición. Apuntar también que parte de las especulaciones y charlas sobre la conspiración parecen ser generadas aposta por propagandistas comunistas. Urgirles a usar su influencia para desanimar irresponsables e infundadas especulaciones.

 b. Emplear agentes de propaganda para negar y refutar los ataques de los críticos. Reseñas sobre libros y escribir artículos son particularmente apropiados para este cometido. Los documentos adjuntos desclasificados deberán proveer útil material preparatorio para pasar a los agentes. Nuestra estrategia debe señalar, según corresponda, que los críticos:

- ya habían adoptado sus teorías antes de ver ninguna prueba

- tienen intereses políticos

- tienen intereses financieros

- son impulsivos e inexactos en sus investigaciones, o que

-están encaprichados con sus propias teorías.

 

En el curso de las discusiones del fenómeno de las críticas, una estrategia útil podría ser escoger la teoría de Epstein para atacar, usando el artículo Fletcher y la pieza Spectator (adjuntos) como base. (aunque el libro de Mark Lane es mucho menos convincente que el de Epstein y sale perdiendo cuando se enfrenta a críticos bien informados, es también mucho más difícil de rebatir como a un todo, ya que uno se pierde en el mar de detalles no relacionados entre sí.

 

4. Para atacar publicaciones de próxima aparición, o debatir en discusiones generales en los medios, los siguientes argumentos deberían ser útiles:

 a. No hay ninguna prueba significante que la Comisión no haya considerado. A veces se compara el asesinato (por ejemplo, Joachim Joesten y Bertrand Russell) con el caso Dreyfuss, pero, a diferencia de ese caso, el ataque a la Comisión Warren no ha sacado a la luz nuevas evidencias, no ha habido culpables convincentemente identificados, y no hay unanimidad entre los críticos. (Un mejor paralelismo, aunque imperfecto, podría ser el fuego del Reichstag en 1933, al cual competentes historiadores (Fritz Tobias, AJ. P. Taylor, D.C. Watt) ahora creen que fue encendido por Vander Lubbe por su propia iniciativa, sin acción por parte de nazis o comunistas. Los nazis trataron de echar la culpa a los comunistas, pero últimamente parece dominar más la idea de que los nazis lo hicieron)

 b. Los críticos suelen sobrevalorar algunas cuestiones e ignorar otras. Tienden a depositar más énfasis en los recuerdos de testigos presenciales (que son menos fiables, y difieren más) y menos en la balística, la autopsia y la evidencia fotográfica. Un examen a fondo de los registros de la comisión mostrará frecuentemente que los testimonios conflictivos son sacados de contexto, o fueron excluidos por la Comisión por razones suficientemente buenas.

 c. Una conspiración a larga escala, como la sugería, sería imposible de esconder en EEUU, por lo que los soplones podrían esperar recibir grandes cantidades de dinero por su silencio, etc... Nótese que Robert Kennedy, Fiscal General en aquel tiempo y hermano de JFK, habría sido la última persona que quisiera esconder o hacer la vista gorda hacia ninguna conspiración. Como alguien ha apuntado, el congresista Gerald R. Ford apenas pudo mantener la boca cerrada por el bien de la Administración demócrata, y el senador Russell tendría todo el interés político en exponer cualquier error por parte de Warren. Un conspirador difícilmente podría escoger localización para disparar porque no tiene control sobre condiciones como la ruta, la velocidad de los coches, el objetivo móvil, el riesgo a ser descubierto. Un grupo de conspiradores con poder económico podría haber arreglado situaciones mucho más seguras.

 d. Los críticos suelen cegarse con orgullo intelectual: alumbran una teoría y se enamoran de ella. También suelen burlarse de la Comisión porque no contesta siempre a todas las preguntas con "sí o no". Realmente, la creación de la comisión y su equipo fue una excelente salvaguarda para no tirar demasiado por una u otra teoría, o contra la posibilidad de transformar ilícitamente probabilidades en certezas.

 e. Oswald no pudo ser una persona escogida para co-conspirar. Era un solitario, de cuestionable fiabilidad y nulo para cualquier servicio de inteligencia profesional.

 f. Ante las acusaciones de que la Comisión hizo un trabajo apresurado, se dirá que terminó tres meses después de su fecha límite inicialmente establecida. Hasta cierto punto, que la Comisión apurase tanto también se debió a la presión de irresponsables especulaciones que ya aparecían, en algunos casos venían de los mismos críticos quienes, rehusando admitir sus errores, salen con nuevas críticas.

 g. Acusaciones vagas como "más de diez personas murieron misteriosamente" pueden ser explicadas en un modo natural: los individuos murieron casi todos de muerte natural, la comisión interrogó a 418 testigos (el FBI interrogó a muchos más, unos 25000 entrevistas y revisiones). En un grupo tan grande, cierto número de muertes es lógico. (Cuando Penn Jones, uno de los creadores de la lista de las diez muertes misteriosas, apareció en televisión, se supo que dos de las muertes de su lista eran por ataques al corazón, otra de cáncer, otra una colisión en un puente y otra cuando un conductor chocó contra el pilar de un puente.)

 h. Donde sea posible, contrarrestar especulación encomendando calurosamente referencias al Informe de la Comisión. Lectores foráneos de mente abierta deberían sentirse impresionados por el cuidado, profundidad, objetividad y rapidez con la que la Comisión trabajó. Lectores de otros libros podrían animarse a leer el informe, dándose así cuenta de que el trabajo de la comisión es muy superior al de los críticos.